300 millones de dólares cambiaron de manos en un segundo, en un
parpadeo, en una mala decisión. Golden Tate tocó el suelo de la zona de
anotación de los Green Bay Packers con un balón entre sus manos, cabe aclarar
que también las manos del defensivo M.D. Jennings también sostenían el ovoide.
La jugada fue marcada como un touchdown y los Seahawks ganaban por 14-12 en el
último segundo.
En las casas de apuesta en cada rincón de los Estados Unidos, la
gente enloquecía, algunos lo perdían todo y otros ganaban lo que ya habían dado
por perdido. Nadie creía lo que sucedía, no sólo se daba por completa una
recepción "dudosa", sino que se había ignorado una clara falta de
interferencia ofensiva hecha por Tate.
El mayor problema fue, que quienes dieron por correcta esta jugada
eran árbitros de reemplazo, que la NFL contrató después de fallar en alcanzar
un nuevo acuerdo laboral con los oficiales regulares y que éstos entraran en un
paro de actividades. Ahora la Liga estaba pagando caro por esa situación, en
concreto, los Packers pagaban más que nadie.
En algún lugar, el experimentado árbitro de la NFL, Ed Hochulli
seguramente reía con una cerveza en mano, flexionando sus enormes brazos
mientras miraba el televisor. Hochulli, al igual que el resto de los oficiales
regulares de la Liga, pronto volvería a su trabajo en los estadios de la NFL.
El partido del lunes terminó en una completa confusión, Pete
Carroll levantó las manos en señal de victoria cuando los oficiales confirmaban
la anotación y sus Seahawks, en hombros del novato mariscal de campo Russel
Wilson, marchaban de Green Bay con un importante resultado.
Los jugadores y entrenadores de los Packers, por su parte, no
creían a lo que oían. ¿Una anotación?, estos maestros de preparatoria debían
estar bromeando, los verdaderos árbitros de la NFL jamás habrían permitido tal
error. Esta derrota les costará al final de la temporada, de eso pueden estar
seguros.
Posterior al final del juego de Monday
Night Football se dieron todo tipo de reclamos y declaraciones en contra de los
oficiales y de la Liga en general. Esto no serviría de nada, la decisión estaba
tomada y el resultado del partido no cambió. Carroll comentó que la decisión de
la NFL era bastante “cool” y que no lamentaba cómo se dieron las cosas. Mike
McCarthy condenó el desempeño de los oficiales de reemplazo, y definitivamente
no es el único.
Hasta ahora, las malas actuaciones de
los árbitros interinos no habían afectado el resultado final de un encuentro,
no así al menos. Sin embargo, las quejas en contra de los suplentes existen
desde el primer partido de temporada. Esta es sólo la gota que derramó el vaso.
La presión pasó a estar sobre Roger
Goodell, el comisionado supo que los aficionados no dejarían pasar este error
tan fácilmente, no por el dinero, ni siquiera por la derrota que afecta a los
Packers. La falta más grande es que ahora los fans de la NFL comienzan a dudar
de su Liga. La NFL es reconocida como la mejor liga deportiva del mundo, y sus
árbitros deben estar al nivel.
Como resultado, los oficiales en paro llegaron
a un acuerdo con la NFL, la credibilidad de la Liga estaba en juego, y los
dueños junto con Goodell no pueden permitirse eso. Sin embargo, la imagen de la
NFL ya no es la misma.
Con el paro laboral de los jugadores en
la temporada baja de 2011 y el nuevo paro, esta vez por oficiales, en la
presente campaña, la credibilidad de la Liga ha sufrido duros golpes y los
dueños deben trabajar duro para compensar por sus errores y actitudes, antes de
que el daño sea mayor.
Por lo pronto, los oficiales de siempre
están de vuelta, gracias a Dios.